Cultura de al andalus

Significado de al-andalus

Los recursos de esta página son una muestra de sitios web, paquetes de lecciones y sitios de lengua y cultura disponibles para los profesores en línea. ¡MUCHOS SON MULTILINGÜES! Todos ellos merecen un vistazo, y muchos de ellos son magníficos esfuerzos por descubrir y restaurar el legado de interacción cultural que tuvo lugar durante más de siete siglos en al-Andalus, o España islámica, y que se extendió a la Península Ibérica y a las Américas. Aunque estudiosos como Rosa María Menocal han señalado cómo las contribuciones culturales de la España islámica habían sido a menudo negadas o enterradas, ha habido muchos esfuerzos recientes para recuperar esas profundas conexiones y ponerlas a disposición del público y de los profesores y sus alumnos. Los siguientes enlaces son especialmente ricos, y se invita a los profesores de español, portugués, historia universal y otros campos a escribir a SusanD@CMCUworkshops.net con los enlaces y descripciones de los que tengan conocimiento para añadirlos a esta página.

Virtual Alhambra Walking Tour, al igual que la Mezquita de Suleymaniye y el Haram al-Sharif, permite al usuario tomar vistas de 360 grados de este sitio histórico en Granada, España, el palacio construido por los nazaríes en el sur de España, el último bastión de los musulmanes en España, que cayó ante Fernando e Isabel en 1492. La Alhambra es una obra maestra del arte y está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Historia de al-andalus

El desarrollo de la ciencia y la cultura de la España islámica comenzó con la expansión del Islam, que a su vez difundió la lengua árabe por las tierras afroeuropeas, desde Asia Central hasta el Atlántico. A medida que un mayor número de personas comenzó a utilizar el árabe, la gente se comunicaba con mayor facilidad, lo que permitió que un mayor número de personas produjera libros y otros escritos.

Los gobiernos musulmanes establecieron centros de aprendizaje para recopilar estas obras, al igual que habían hecho los griegos, romanos y persas bajo su dominio. En estos centros también se traducían obras científicas, literarias y filosóficas.

A principios del siglo XX, la invención china del papel llegó a los países musulmanes del sudoeste asiático. De repente, hacer libros se volvió más barato y fácil. Aunque el pergamino era un buen material de escritura, se fabricaba con costosas pieles de animales. El papiro era barato, pero no muy duradero. En comparación, el papel podía fabricarse con algodón, lino y otras fibras vegetales, o incluso con trapos viejos.

En las crecientes ciudades de las tierras musulmanas, la gente compraba, escribía y coleccionaba libros más que antes. En lugar de tener sólo unos pocos ejemplares de una obra existente, se podían producir más con mucha más facilidad. Este aumento de la producción mejoraba las posibilidades de que la obra no se perdiera en la historia.

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Musulmanes, cristianos y judíos coexistieron durante más de siete siglos en la Península Ibérica durante la época de los estados de Al-Andalus. El grado de tolerancia de los cristianos y los judíos por parte de sus gobernantes musulmanes es un tema muy discutido por los historiadores. La historia de Al-Andalus indica que los musulmanes, los cristianos y los judíos que vivían en Al-Andalus mantenían unas relaciones relativamente pacíficas, con la excepción de algunas revueltas dispersas y épocas de persecución religiosa. La gran cantidad de interacción cultural y social que tuvo lugar entre estos tres grupos sociales y religiosos distintos dio lugar a la creación de una cultura única y diversa que siguió floreciendo incluso después de la Reconquista.

La conquista musulmana de la Península Ibérica por parte de los omeyas supuso la unión de tres religiones diferentes y de las costumbres sociales y culturales asociadas a cada una de ellas. Este periodo se conoce como la Convivencia, que significa cultura de la coexistencia. Aunque algunos historiadores discuten esta idea de una cultura de la tolerancia, sólo se registraron algunos casos de revueltas y violencia. Esto no significa que la discriminación de los musulmanes no se produjera a nivel local. Sin embargo, las clases más cultas de los musulmanes respetaban a los cristianos y a los judíos bajo la ley islámica como dhimmis (pueblos protegidos) o “Pueblos del Libro”[1] Es importante señalar que los soldados musulmanes y bereberes que llevaron a cabo la conquista sólo formaban una pequeña minoría de la población de la Península Ibérica[2], por lo que el surgimiento de esta sociedad islámica única que se formó en Al-Andalus fue un proceso lento y desigual. Para entender cómo estas distintas culturas y sociedades se fusionaron en una sola, con el paso del tiempo, es importante reconocer lo que era distinto en cada una de ellas y cómo eran vistas dentro de la sociedad en general.

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Musulmanes, cristianos y judíos coexistieron durante más de siete siglos en la Península Ibérica durante la época de los estados de Al-Andalus. El grado de tolerancia de los cristianos y los judíos por parte de sus gobernantes musulmanes es un tema muy discutido por los historiadores. La historia de Al-Andalus indica que los musulmanes, los cristianos y los judíos que vivían en Al-Andalus mantenían unas relaciones relativamente pacíficas, con la excepción de algunas revueltas dispersas y épocas de persecución religiosa. La gran cantidad de interacción cultural y social que tuvo lugar entre estos tres grupos sociales y religiosos distintos dio lugar a la creación de una cultura única y diversa que siguió floreciendo incluso después de la Reconquista.

La conquista musulmana de la Península Ibérica por parte de los omeyas supuso la unión de tres religiones diferentes y de las costumbres sociales y culturales asociadas a cada una de ellas. Este periodo se conoce como la Convivencia, que significa cultura de la coexistencia. Aunque algunos historiadores discuten esta idea de una cultura de la tolerancia, sólo se registraron algunos casos de revueltas y violencia. Esto no significa que la discriminación de los musulmanes no se produjera a nivel local. Sin embargo, las clases más educadas de los musulmanes respetaban a los cristianos y a los judíos bajo la ley islámica como dhimmis (pueblos protegidos) o “Pueblos del Libro”[1] Es importante señalar que los soldados musulmanes y bereberes que llevaron a cabo la conquista sólo formaban una pequeña minoría de la población de la Península Ibérica[2], por lo que la aparición de esta sociedad islámica única que se formó en Al-Andalus fue un proceso lento y desigual. Para entender cómo estas distintas culturas y sociedades se fusionaron en una sola, con el paso del tiempo, es importante reconocer lo que era distinto en cada una de ellas y cómo eran vistas dentro de la sociedad en general.