Pruebas de que vivimos en matrix

¿vivimos en una simulación? – zohreh davoudi

Noticias ” Buzz ” ¿Vivimos en Matrix? El algoritmo de inteligencia artificial de un físico podría demostrar que la realidad es una simulación2-MIN READ ¿Vivimos en Matrix? El algoritmo de inteligencia artificial de un físico podría demostrar que la realidad es una simulaciónImage credits: Netflix/The Matrix.El físico Hong Qin, del Laboratorio de Física del Plasma de Princeton del Departamento de Energía de EE.UU., ha desarrollado un algoritmo que predice la órbita de los planetas de nuestro sistema solar.

El físico Hong Qin, del Laboratorio de Física del Plasma del Departamento de Energía de EE.UU., ha desarrollado un algoritmo que predice la órbita de los planetas de nuestro sistema solar. Este programa, junto con un programa adicional conocido como “algoritmo de servicio”, hizo predicciones precisas de las órbitas de otros planetas del sistema solar sin utilizar las leyes de movimiento y gravitación de Newton. “Normalmente, en física, se hacen observaciones, se crea una teoría basada en esas observaciones y luego se utiliza esa teoría para predecir nuevas observaciones”, dijo Qin detallando el concepto en Scientific Reports. “Lo que estoy haciendo es sustituir este proceso por un tipo de caja negra que puede producir predicciones precisas sin utilizar una teoría o ley tradicional”.

La teoría de la simulación revela grietas en la realidad (temporada 1)

La hipótesis de la simulación es una propuesta sobre la naturaleza de la existencia que postula que toda la existencia es una simulación artificial, como una simulación informática. Algunas versiones apuestan por el desarrollo de una realidad simulada, una tecnología propuesta que sería capaz de convencer a sus habitantes de que la simulación es “real”.

La hipótesis de la simulación se parece mucho a otras hipótesis escépticas de toda la historia de la filosofía. La hipótesis fue popularizada en su forma actual por Nick Bostrom. Se cree que la sugerencia de que dicha hipótesis es compatible con todas las experiencias perceptivas humanas tiene importantes consecuencias epistemológicas en forma de escepticismo filosófico. Las versiones de la hipótesis también han aparecido en la ciencia ficción, siendo un recurso argumental central en muchas historias y películas. La hipótesis popularizada por Bostrom es muy discutida, con, por ejemplo, la física teórica Sabine Hossenfelder, que la calificó de pseudociencia[1] y el cosmólogo George F. R. Ellis, que afirmó que “[la hipótesis] es totalmente impracticable desde un punto de vista técnico” y que “los protagonistas parecen haber confundido la ciencia ficción con la ciencia”. La discusión nocturna en un pub no es una teoría viable”[2] Una propuesta mayor que se basa en esta idea es que la Tierra podría ser el final de una larga pila de simulaciones.

Pruebas de que vivimos en una simulación

¿Vivimos, como Neo, en una simulación informática de la realidad, tipo Matrix, creada por seres más avanzados, posiblemente posthumanos? Casi con toda seguridad, al menos según las siguientes pruebas -que van de lo plausible a lo semiplausible, pasando por lo tal vez no tan plausible- que se debaten en los interminablemente deliciosos subreddits Are We Living in a Simulation? y Glitch in the Matrix.

Algunas personas afirman recordar la cobertura televisiva de la muerte de Nelson Mandela en los años 80, aunque en realidad murió en 2013. El “efecto Mandela” es, por tanto, una supuesta prueba de que quienquiera que esté a cargo de nuestra simulación está cambiando el pasado. (O, alternativamente, se trata de una prueba de universos paralelos y de que algunos individuos han cruzado de un universo, en el que Mandela murió en los años 80, al nuestro, donde vivió hasta los 95 años). Otros ejemplos de este fenómeno son que algunos recuerdan que el nombre de la serie de libros infantiles de los Osos Berenstain se deletrea como “Berentstein” y otros recuerdan una película inexistente de los años 90 llamada Shazaam, protagonizada por el cómico Simbad como genio.

La matriz de hoy: influencias y referencias explicadas

No es frecuente que un cómico ponga la piel de gallina a un astrofísico al hablar de las leyes de la física. Pero el cómico Chuck Nice lo consiguió en un reciente episodio del podcast StarTalk. El presentador del programa, Neil deGrasse Tyson, acababa de explicar el argumento de la simulación: la idea de que podríamos ser seres virtuales que viven en una simulación informática. De ser así, lo más probable es que la simulación creara percepciones de la realidad a la carta, en lugar de simular toda la realidad todo el tiempo, como un videojuego optimizado para representar sólo las partes de una escena visibles para el jugador. “Tal vez por eso no podemos viajar más rápido que la velocidad de la luz, porque si pudiéramos, seríamos capaces de llegar a otra galaxia”, dijo Nice, el copresentador del programa, provocando que Tyson interrumpiera alegremente. “Antes de que puedan programarlo”, dijo el astrofísico, deleitándose con la idea. “Así que el programador puso ese límite”.

Estas conversaciones pueden parecer frívolas. Pero desde que Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, escribiera un artículo fundamental sobre el argumento de la simulación en 2003, filósofos, físicos, tecnólogos y, sí, comediantes, han estado lidiando con la idea de que nuestra realidad es un simulacro. Algunos han tratado de identificar formas de discernir si somos seres simulados. Otros han intentado calcular la probabilidad de que seamos entidades virtuales. Ahora, un nuevo análisis demuestra que las probabilidades de que vivamos en la realidad básica -es decir, en una existencia no simulada- están bastante igualadas. Pero el estudio también demuestra que, si los humanos llegaran a desarrollar la capacidad de simular seres conscientes, las probabilidades se inclinarían abrumadoramente a favor de que nosotros también fuéramos habitantes virtuales dentro del ordenador de otra persona. (Una advertencia a esta conclusión es que hay poco acuerdo sobre lo que significa el término “conciencia”, y mucho menos sobre cómo se podría simular).